miércoles, 11 de diciembre de 2013

Por aquí les dejo esta que me encontré y me gustó mucho, además les recomiendo dos películas de este director para las vacaciones de nuestro cine foro:
La Comunidad.  Alex de la Iglesia. 2000
Crimen Ferpecto.  Alex de la Iglesia. 2004


martes, 26 de noviembre de 2013

LATCHO DROM

Director: Tony Gatlif (Michael Dahmani)
Francia, 1993
Documental
Ganador del  premio "Un Certain Regard", una cierta mirada, del Festival de Cannes en 1993.

CUANDO EL HOGAR ES UN VIAJE

Con una alta sensibilidad en las imágenes y con la música como protagonista este "diario de viaje" nos hace recorrer la travesía del pueblo gitano desde la india, de dónde se cree su origen, hasta España.

Los Romaníes, como también se les conoce a los gitanos, cantan sus lamentos de exilio y errancia.
Bailan-vagan-viajan durante mil años por distintos parajes histórico-culturales: India, Egipto, Turquía, Rumania, Hungría, Eslovaquia, Francia y España permeándose y permeando en su andar  la tierra que pisan y  la estancia que les es esquiva.  Cantan y viajan, haciendo del  viaje su hogar y de la música el lenguaje de sus pasos.


La película entonces nos hace viajar con ellos, nos introduce en el mundo gitano con sus elementos peculiares, los cantos tradicionales, las festividades y danzas, además de su  cotidianidad; y de una manera muy especial, la relación con los elementos de la naturaleza, esenciales en su recorrido y fundamentales para la subsistencia: el agua, el fuego, el aire, la tierra, el árbol, la rueda, los animales.

Junto a estos elementos naturales también son protagonistas los instrumentos musicales, desde la citara india, la tabla, pasando por el violín y el acordeón hasta la guitarra acústica y siempre en consonancia con la voz, el grito, el lamento, el reclamo, el hipío gitano que canta un sinsabor, un sollozo conmovedor que es a la vez pasión y alegría de un pueblo vivo con una enorme riqueza cultural, la cual logramos vislumbrar gracias a esta película.  

"Latcho Drom", que en lengua romaní significa "viaja seguro" o "buen viaje", es mi deseo para todo aquel que se disponga y tenga el gusto de verla.


ÁNGELA RAMÍREZ

CÓMO DESTRUIR A UNA PERSONA - El Colombiano


CÓMO DESTRUIR A UNA PERSONA - El Colombiano

jueves, 31 de octubre de 2013

A PROPÓSITO DEL ÁNGEL EXTERMINADOR.


Buñuel, el último de los surrealistas clásicos del cine, usa en sus películas elementos típicos de esa escuela: asaltos a la lógica, visión y espacio.  Estas desviaciones de la racionalidad son en algunas de sus películas establecidas desde la premisa o concepto fundamental que guía la trama.  Mientras que en  El Discreto Encanto de la Burguesía la trama gira alrededor de unos invitados a comer que no logran comer, El Angel Exterminador se construye alrededor de una premisa simple: una comida de la sociedad burguesa donde los invitados son incapaces de salir.  

Buñuel toma esta idea y a su alrededor construye una macabra sátira social que anticipa los reality shows contemporáneos, Buñuel logra de una manera muy acertada encerrar a miembros de la alta sociedad en una olla a presión el tiempo suficiente como para que tengan que alejarse de lo políticamente correcto y, cuando los recursos escaseen y la tensión aumente, comiencen comportarse como lo que realmente somos: ratas en un estudio de sobrepoblación. 

El Angel Exterminador toma de la indeterminación irracional para retar preconcepciones que son tomadas como necesidades naturales o dadas por hecho.   Cuando se le preguntaba por la explicación o simbolismos detrás de los eventos extraños en la película, Buñuel igualmente se rehusaba a profundizar. En sus palabras: “Si el filme que van a ver les parece enigmático e incoherente, también la vida lo es. Es repetitivo como la vida y, como la vida, sujeto a múltiples interpretaciones. El autor declara no haber querido jugar con los símbolos, al menos conscientemente.  Quizá la explicación de El ángel exterminador sea que, racionalmente, no hay ninguna.”  

Los invitados a la fiesta simplemente no se pueden ir.    No hay una fuerza física o nada tangible que les impida salir, más bien un terror compartido por todos que los paraliza y los obliga a quedarse juntos en el mismo lugar.   Esta fuerza aisladora es compartida no sólo por los que están dentro sino también por los de afuera:   Los criados huyen precipitadamente de la mansión antes de que comience la fiesta;  el mayordomo, a mitad de camino entre la burguesía y los criados, es atrapado también;  y las personas fuera de la mansión, que convierten la situación en una especie de sensación mediática, son incapaces a su vez de entrar a rescatar a los que dentro están enclaustrados.   

Finalmente, el grupo logra salir del encierro, sólo para ser capturados de nuevo dentro de grupos progresivamente más grandes hasta abarcar la totalidad de la sociedad, incluidos los espectadores.   

La incoherencia de la película es finalmente la forma como Buñuel juega con el absurdo mismo de la vida.   El carácter lúdico del tono de la película se manifiesta claramente en el uso de la repetición de escenas y diálogos, unas 20 en total.  Para que el absurdo de la película funcione se requiere que la base sobre la que se fundamenta sea lo más real posible, es decir, que la película misma y sus personajes se tomen en serio.  Técnicamente esto requiere de una narrativa visual clásica, sin saltos de continuidad ni irrupciones, excepción hecha de las repeticiones, que pongan en duda la realidad misma de la situación.   

A pesar de la insistencia de Buñuel en que la película no tiene explicación, aparte del absurdo de la premisa es inevitable encontrar sugerencias políticas, psicológicas y sociales tales como el aislamiento físico y emocional de la burguesía y su incapacidad de sobrevivir sin la servidumbre, el ritual como entrenamiento en coherencia narrativa y afirmación de la distinción de clase; o el carácter supersticioso y peligroso de la religión.  Cualquiera de estas interpretaciones puede llevar a acusar a Buñuel de comunista, asocial o hereje.  Lo irónico es que ninguna de esas categorías funciona porque ellas mismas reducen el mundo a algo comprensible, precisamente aquello opuesto al arte de Buñuel.  El Angel exterminador es como ningún otro film, al igual que Buñuel. 


Guión y Dirección: Luis Buñuel
Fotografía: Gabriel Figueroa
México, 1962

lunes, 30 de septiembre de 2013

EL CISNE NEGRO. REFLEXIONES SOBRE CÓMO INTEGRAR LA SOMBRA Y NO MORIR EN EL INTENTO.


“Sentía una hendidura en mi mente como si mi cerebro se hubiese dividido. 
Traté de unir las partes –arruga por arruga- pero no pude hacerlas encajar.”

Emily Dickinson


Estuve viendo la película “El Cisne Negro” (dirigida por Darren Aronofsky, 2010) cuya protagonista, Natalie Portman fue galardonada con el Oscar a mejor actriz. Y no es para menos pues su magistral interpretación alcanza a comunicar la numinosidad del tema, a la vez que nos invita a la integración de la sombra como elemento arquetípico fundamental.

Natalie Portan ha sido niña-musa de Hollywood, es mujer en su plena adultez y ahora madre; tres aspectos esenciales de la psicología femenina con los que cualquier mujer se verá identificada. En el Cisne negro con una delicadeza espectral nos muestra además de esas facetas aceptadas y valoradas socialmente, la imperiosa necesidad en el proceso de afianzamiento de la identidad femenina, de integrar la sombra (la otra cara, el cisne negro, atravesar el miedo) y no morir en el intento.

La Sombra: Reconocimiento e integración

Para integrar la sombra necesitamos primero reconocerla, saber de su existencia, pues la sombra que no ha sido integrada en la conciencia origina multitud de proyecciones. Percibirla es como mirarse en un espejo que muestra los recovecos de nuestro inconsciente personal, y por lo tanto integrarla exige un enorme acto de amor propio para aceptar y aprender a relacionarnos con ese “cisne negro” que habita en nuestro interior.

La sombra suele personificarse en personas del mismo sexo, tanto en sueños como en los mitos y manifestaciones artísticas. Es el otro personificando cualidades que nos desagradan o nos molestan, que van aparentemente en contra de nuestro yo consciente.
La imagen del cisne blanco y negro, de las hermanas psíquicas, compone el cuadro completo para comprender el proceso de confrontación con la sombra en lo femenino. Desde la literatura y poesía, el cisne blanco, dice Bachelard, es una imagen de la mujer desnuda: la desnudez permitida, la blancura inmaculada y permitida; muy acorde con las cualidades aceptadas y reforzadas de lo femenino, pero lo femenino también es oscuridad, caos, voluptuosidad, desenfreno, cisne negro.

El arte y la canalización de los contenidos de la sombra.

La película es un acto estético para el observador sensible a la música y al ballet, al tiempo que muestra el constante movimiento del alma de una mujer entre su yo consciente y su yo negado. A través de sus prácticas artísticas la mujer puede rastrear, olfatear, jugar, explorar su mundo inconsciente y nutrirse de él, mucho más aún si esas expresiones artísticas tocan su cuerpo, pero corre también el riesgo de ceder al miedo y aplacar, ahuyentar, ignorar esos contenidos (incontrolables) y ser presa de un aspecto tirano interior que le exige la permanente y desdichada búsqueda de la perfección.

Existe un sabio dicho popular: “lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Pues el alma humana, más que hacia la perfección, se mueve, busca por vías a veces naturales y otras incomprensibles, la completud, la totalidad, la integración.

En el alma, la luz y la sombra danzan a pesar de nosotros mismos en nuestro inconsciente. En el yo consciente la danza se puede volver lucha por acallar lo sombrío dando paso a la “adicción a la perfección”. El arte expresado en la danza, puede ser puente comunicador de estas dos realidades, ese es el fundamento de la danza terapia por ejemplo. Pero el arte de la danza incrustado e inscrito en la cultura de la exigencia que ignora la vida, puede ser mortaja para la creatividad y el alma de la mujer. Casi inevitablemente una mujer obsesionada por la perfección se verá a sí misma como una obra de arte, y su terror real es que esa obra de arte, pueda quedar en algún momento destruida.

La obsesión como danza macabra

¿Qué hay entonces detrás de esa búsqueda incesante por la perfección en las mujeres?

Si damos una mirada desde la psicología profunda tendremos que descender hacia parajes inconscientes para poder comprender cómo en la identidad de la mujer cobra un papel importantísimo la relación con la madre, y más que la madre biológica, las formas como vamos aprendiendo y refinando las cualidades maternas y femeninas desde las primeras experiencias. En la personalidad va cobrando vida una madre que puede ser excesivamente controladora (con el alimento, el vestido, las emociones, ser perfecta para otros, etc.) y va quedando en el fondo, sin voz la madre cuidadora que todas necesitaríamos permanentemente (comprensiva, flexible, conectada con las necesidades reales del cuerpo, con la plenitud.). Así se va instaurando un complejo de adicción a la perfección, cuando la personalidad se queda fija, en una danza macabra obsesionada con lo perfecto y se aleja cada vez más y más de la vida. Es allí cuando el alma grita y llama a la sombra para equilibrar, para descongelar la estatua que el ego consciente quiere continuar construyendo a costa de la energía vital de una mujer.

Y entre más reprimida la sombra, más aclamará la atención de la mujer, en los sueños, en los síntomas físicos, en rituales obsesivos, en exceso de trabajo, en ser para otros, en olvidar que tanto el cisne blanco como el cisne negro necesitan atención. No parar de trabajar, no parar de comer, no parar de operarse, no parar de entrenar, no parar de limpiar etc., son danzas macabras que nos llevan a padecer lo sombrío sin la posibilidad de rescatar lo vital.

Pasos de baile para mujeres con plumas negras y blancas

Un aleteo… y el patito feo se reconoce cisne. Un aleteo y el alma nombra su necesidad. Utilizo la figura del aleteo al sentir que muchas veces nuestra voz interior es así de sutil. Por ello es necesario agudizar el oído, el olfato, todos los sentidos que nos ayuden a identificar nuestras reales necesidades.

Pasar de una danza macabra a una danza extática (integrar la sombra sin morir en el intento) requiere entre muchas cosas recuperar el placer en todo el sentido de la palabra. Escuchar que nuestra madre interna nos autoriza a ser humanas con todo lo que ello conlleva.

Reconocer que la mejor practica de tolerancia y convivencia la hacemos con nosotros mismos y nuestras fuerzas inconscientes, como diría Jung: “vivir consigo mismo requiere una serie de virtudes que cada uno debe aplicar a la propia persona: paciencia, amor, esperanza y humildad”.

No tomarnos demasiado en serio todo, comprender que lo que más necesita nuestra niña interior es juego, que detrás del juego viene el placer, detrás del placer, la creatividad y en la creatividad la conjunción de los opuestos, no lo perfecto, sino lo valioso, la vida. Así nuestra danza es vuelo íntegro reconociendo todas las tonalidades de colores más allá del blanco y negro. Así, nuestros cisnes no sólo bailan con y para nosotras sino que nos apoyan en los pasos que aún no sabemos dar.



Ángela Ramírez.

domingo, 10 de febrero de 2013

CAMILLE CLAUDEL

Barro, Piedra, Soledad, Encierro.

 
"Les he recibido cojeando, con un abrigo viejo y raído, y un sombrero, también viejo, de la Samaritaine, que me caía hasta la nariz.  En fin, era yo.  Recordaran a su tía anciana y loca.  Así apareceré en su recuerdo, dentro de un siglo…"
Camille Claudel. Domingo, 4 de abril de 1932
 
 ¡Camille!  ¡Camille!
Ya nadie toca a tu puerta.  Ya no hay puertas.
Ya el cincel no es música, sólo silencio  ensordecedor.
 
 
No son pocas las historias bien y mal contadas, sobre mujeres perdidas en la locura de su amor, de su arte, de su época.  Mujeres cuyo principio creador les rebaza y cuya sensibilidad se emparenta con desquicio.
 Camille Claudel aparece en la película de Bruno Nuytten (1988) como la musa, la amante,  de Auguste Rodan,  pero sobre todo, se resalta en ella su pasión por la escultura, ese arte  encerrado en una losa o piedra, esa imagen detrás del mármol que encierra los secretos del artista y que sólo se deja ver tras el dolor del golpe del cincel.   Pareciera que este fuera ya el sino anunciado para Camille:  el encierro.
 Con una madre no materna, un hermano ocupado en  poesía y principios religiosos y un padre quien deposita en ella mucho más que expectativas y exigencias, Camille  vuelca su pasión en quien comparte su arte:  el escultor Auguste Rodan.  La escultura los une como entrelazados se muestran los cuerpos en sus obras de yeso, mármol y bronce, pero el amor los separa en tanto el amor de mujer humana en poco se parece al amor de musa. En tanto que los requerimientos del corazón se distancian de los ideales de lo establecido  y de la razón.  También pienso que los separa las vías, las formas y el sentido de su creación.
 Hay algo que nos es difícil tolerar a las mujeres: el desamor, que se convierte en desalojo del alma propia para habitar el vacío de lo imposible.  La tierra que se levantó en las manos de Camille no fue suficiente para sostenerla del dolor de la pérdida.  Su arte, su obra, en un momento fue sustento y luego, pena.  Y los  dolores del corazón en una mujer desnutren su fuerza creadora y pueden encaminarla hacía la desolación.
 Creación y destrucción para huir del dolor del abandono y del no reconocimiento.  Fuga hacia la soledad para encontrar la propia voz, la propia forma.  Silencio que se hace encierro, como lo expresaría en algunos apartados de sus cartas desde el manicomio :  "...Se me reprocha (¡espantoso crimen!) haber vivido sola…"  (Anne Delbée.  Camille Claudel).
 30 años de encierro, ya no por su propia elección sino exiliada.  La piedra que otrora expresó belleza y movimiento,  se convirtió  hasta el final de sus días en muro de encierro y soledad.
 
Ángela P. Ramírez